La ética durante las crisis sanitarias, por Carmen Sangiao:

CORONAVIRUS EN TIEMPOS DE POBREZA Y DESIGUALDAD. BERNARDO KLIKSBERG
abril 16, 2020
COLABORACIÓN ACADÉMICA ENTRE FUNDACIÓN ICLF/HAC GROUP Y LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS
mayo 29, 2020
Show all

La ética durante las crisis sanitarias, por Carmen Sangiao:

La ética durante las crisis sanitarias, por Carmen Sangiao:


          Cada vez viajamos más, más lejos y en menos tiempo. Y del mismo modo en que nosotros saltamos fronteras, también lo hacen nuestras enfermedades y los agentes que las propagan.

            En tiempos normales al hombre lo protegen las leyes, aunque en caso de una catástrofe como la que vivimos,  la sociedad se desorganiza y corren peligro la salud y con ello la vida. ¿Y qué ha de hacer el gobierno? Todo lo posible para proteger y asistir a la sociedad en general y a las víctimas en partícular. En un entorno de incertidumbre, las decisiones que se tomen han de tener en los aspectors éticos una de las principales guías.  La planificación de la respuesta a una pandemia, incluso el trabajo previo que se hace “en tiempos de paz”, debe tener en cuenta estos aspectos para evitar que la presión de la emergencia impida la eficacia. Reflexionar antes y durante la crisis y hacer explicitas las razones que subyacen a la toma de decisiones, contribuirá a evitar que durante la fase de respuesta se puedan producir daños a determinados grupos de la población, pérdida de confianza o descoordinación.

            Cualquier actuación ha de tener como referencia el equilibrio entre derechos, deberes y obligaciones.Y es aquí, al equilibrarlos,cuando los responsables de formular las políticas han de inspirarse en los principios éticos como herramientas para sopesar exigencias contrapuestas y llegar a decisiones apropiadas. La ética no proporciona un conjunto prescrito de políticas aunque los principios de equidad, utilidad, libertad, reciprocidad y solidaridad son especialmente útiles en el contexto de la planificación de una crisis sanitaria y de cualquiera, en realidad. La aplicación de estos principios proporcionan una pauta infalible para que los responsables de formular las políticas valoren y equilibren el espectro de intereses que derivan de ellos, pues toda deliberación ética deben tener lugar en el contexto de los principios de los derechos humanos y toda política ha de ser congruente con las leyes aplicables a los derechos de las personas. Nada nuevo bajo el sol, pues el derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos; todos tenemos derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad.

            La acción concreta que se requiere en una crisis sanitaria no está vinculada a una época, religión o cultura: el sufrimiento es universal y se ha de velar por la protección de los seres humanos en circunstancias adversas y diversas. Necesitamos ponernos a la altura de los acontecimientos y saber mantenernos dignamente al nivel de los derechos extraordinarios que tan solemne y extraordinaria circunstancia nos impone; prestar servicios permanentes y recurrir a los pareceres y consejos de los más notables ciudadanos para valernos de ellos sin escatimar esfuerzos, ni de día ni de noche, es una obligación del gobierno, ese ente que nos debe proteger del mal que amenaza con destrozar nuestro sistema de vida. Necesitamos confiar en nuestros gobernantes para sobrellevar con esperanza esta situación límite. Si ellos fallan, ¿quién nos protege?

            Aunque dentro del marco normativo tengamos  como referencia el actual Reglamento Sanitario Internacional de 2005 -suscrito por 196 países, entre ellos España, cuyo fin es prevenir la propagación internacional de enfermedades, protegernos de su expansión, controlarla y dar una respuesta de salud pública que minimice los riesgos para la población-, en el desarollo de este marco guía el gobierno tiene unas resposabilidades esenciales, debiendo desarrollar capacidades básicas de vigilancia y respuestaque se atengan a las obligaciones jurídicas señaladas y asegurándose de que prestan atención a los principios éticos.  Como todas las crisis, una situación de pandemia es una buena oportunidad para demostrar nuestros mejores valores tanto en nuestro país como a nivel europeo y global: justicia, solidaridad, equidad, transparencia y reciprocidad tendrán que verse reflejadas explícitamente para salir de esta situación y en las futuras versiones de los planes de respuesta a las crisis. Tenemos la necesidad de desempolvar los valores de siempre y la obligación de actuar en consecuencia. Nos merecemos una España bien gobernada,  una sociedad mejor.

            Señala Frederick Herzberg, el gran psicologo e historiador estadounidense  conocido por sus valiosos aportes al campo de la gestión en la administración,que el mayor motivador del ser humanoesla oportunidad de crecer y contribuir:tener una propósito. Nuestros fines no tienen que ser ni grandes nidifíciles, sino que deben ir acompañados de dos valores esenciales:el compromiso y la determinación.

            Convencida de la capacidad de recuperación y el corazón de España, comencemos por tomar una pequeña gran decisión y dar ese primer paso para coger inercia: comprometernos con nuestros deberes como ciudadanos y políticos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies